Los
sitios de redes sociales mejor conocidos como redes sociales son
grupos de personas con intereses en común y que comparten
información en Internet a través de un software que permite
establecer relaciones de confianza entre los participantes, es decir,
gracias a estos programas podemos compartir diferentes archivos e
información con las personas que se encuentren dentro de nuestra
red. Entre este tipo de redes encontramos a MySpace, Facebook Hi5,
Orkut, Friendster, etcétera.
En
los últimos años hemos podido observar un incremento considerable
en el número de usuarios de éste tipo de servicios, los cuales
permiten que las personas encuentren una nueva manera de conocerse
entre sí logrando finalmente una amistad, lo que combinado con
ciertas funcionalidades, como el hecho de compartir archivos,
imágenes y/o videos, generan una sensación de cercanía entre los
integrantes de las redes sociales. Sin embargo esta tecnología ha
sido víctima de usuarios malintencionados que buscan obtener algún
beneficio personal de dichos servicios
Algunos
de los principales peligros en los sitios de redes sociales son:
Robo
de identidad:
Usualmente los usuarios de redes sociales publican información
personal, sin embargo, si los contenidos publicados no son
protegidos de manera adecuada, estableciendo restricciones para que
sólo las personas autorizadas puedan tener acceso, es posible que
usuarios malintencionados utilicen la información en situaciones de
robo de identidad o para obtener mayor información acerca de los
usuarios.
Spam
en redes sociales:
En las redes sociales es posible enviar mensajes a los demás
contactos de la red, por lo que estos servicios son susceptibles de
ataques de spam que en ocasiones no sólo contienen publicidad sino
también pueden contener enlaces a sitios con contenidos maliciosos
(virus,
spyware,
etc.).
Acoso:
A través de las redes sociales, acosadores encuentran un lugar
ideal para acechar a sus víctimas, pues en este medio pueden
conocer las actividades que realizan sus víctimas hasta tener
contacto con ellos.
Difamación:
Debido a que los sitios de redes sociales no comprueban la identidad
de la persona que crea un perfil, un usuario malintencionado podría
generar un perfil de una persona en particular y publicar
información falsa con el objetivo de difamarla. Además de ello y
dado que es posible enviar mensajes a otros contactos que sean
visibles al público, usuarios malintencionados podrían publicar
información que sea vergonzosa para un usuario o grupo de usuarios.
Códigos
maliciosos: Los intrusos han encontrado maneras de propagar códigos
maliciosos como virus o spyware a través de las redes sociales. El
problema es que haciendo uso de estos servicios pueden elevar sus
probabilidades de éxito pues explotan la confianza generada entre
los usuarios de la misma red.
PERO,
¿ES POSIBLE UTILIZAR DE MANERA SEGURA LAS REDES SOCIALES?
Existen
diferentes medidas para protegerse de los peligros de las redes
sociales como las siguientes:
Utilizar
una contraseña
robusta
:
De este modo es posible prevenir que algún atacante descubra
fácilmente nuestra contraseña. Es importante mencionar que la
contraseña es la llave para acceder a nuestro perfil de redes
sociales de modo que si un atacante lograra descubrirla podría
secuestrar la cuenta y nuestros contenidos.
No
aceptar contactos desconocidos:
Aceptar contactos desconocidos incrementa las posibilidades de
recibir mensajes spam o mensajes con ligas a sitios fraudulentos o
con contenido malicioso.
Ser
precavido en la información publicada y permitir que sólo los
contactos de nuestra red de amigos puedan ver esos datos: Al momento
de publicar se debe tener cuidado de no dar información
confidencial como números de cuenta, contraseñas, número de
teléfonos o direcciones pues si algún usuario desconocido tuviera
acceso a esta información podría terminar en casos de acoso o
publicidad.
Reportar
cualquier caso de spam o abuso: Es importante reportar los mensajes
spam a nuestro proveedor de redes sociales pues esto ayudará a
prevenir que se sigan multiplicando estos ataques utilizando una
misma cuenta.
No
almacenar contraseñas de acceso en equipos compartidos.
Cerrar
la sesión cuando se termine de utilizar el servicio.
Mantener
actualizado el navegador. Esto permitirá estar protegido contra
ataques que aprovechen fallas en el navegador de Internet.
Procura
no visitar sitios en los que en los que se soliciten datos
personales o contraseñas en equipos de acceso público como los
Café Internet. Muchas veces los equipos compartidos pueden contener
herramientas maliciosas capaces de capturar todo lo que escribes,
incluyendo usuarios y contraseñas, de este modo podrían
posteriormente entrar a tu cuenta y realizar los cambios que deseen.
Otro
punto que se debe considerar es que no todo lo que se recibe proviene
de la persona que supuestamente lo envió. Como se comentó
anteriormente la usurpación de identidad es un caso frecuente en las
redes sociales, por ello es importante corroborar con la fuente si en
verdad ellos publicaron el mensaje recibido.
Riesgos
de las redes sociales
Pérdida
del anonimato:
Algo
tan común y habitual en Internet como es el anonimato del usuario,
la creación de una “identidad digital” que se diferencia de la
“identidad real”, ha sufrido un retroceso con la popularización
de las redes sociales.
En
una red social lo normal es que cada usuario se identifique con su
nombre y apellido real y que aporte datos personales, como dónde
estudia, con quién se relaciona o en qué ciudad vive.
Eso
se hace así para que los demás usuarios, si han estudiado en el
mismo instituto o universidad, puedan relacionarse. También es muy
frecuente subir fotografías personales donde el usuario es
perfectamente identificable. Esto hace que su exposición pública
sea mucho mayor que antes.
Lo
que se publica, queda publicado:
En
las redes sociales, una vez que se pulsa el botón de “publicar”,
esa información es enviada a todos los contactos del usuario. Eso
significa que si más adelante el usuario se arrepiente de lo dicho,
publicado o mostrado y trata de borrarlo, solo conseguirá
eliminarlo de su propio perfil, pero no de las cuentas de todos sus
amigos. Las redes sociales no siempre dan la posibilidad de desandar
lo andado.
Todos
son amigos:
Es
muy común que de forma periódica aparezcan solicitudes de amistad
en el perfil de cada usuario, por parte de personas que en realidad
no se conocen. Muchas veces el acto de aceptar una de esas
solicitudes es tan automático que no se vigila si se está
admitiendo a una persona conocida o no.
Nuestros
hijos no deben dejarse engañar por el juego de palabras:
Los
amigos se pueden contar con los dedos de las manos (con una suele
ser suficiente) mientras que lo que encontramos en las redes
sociales son conocidos con los que debemos mantener la
correspondiente distancia.
Dependencia:
Una
red social es un lugar muy atractivo para estar; mientras más
amigos se tienen, más novedades aparecen de forma constante en la
página de cada uno, creándose un ciclo de interacciones que no
tiene un final concreto.
Eso
hace que algunas veces el usuario sienta la necesidad de estar
siempre pendiente y atento a su red social, dándose casos
esporádicos y extremos de dependencia total a su red, tal y como ha
sucedido en países como Japón o Corea del Sur.
Por
esto conviene siempre tomar ciertas precauciones a la hora de
participar en una red social. Algunos consejos:
Observar
y vigilar bien a quién se agrega como amigo en la red social:
Confirmar
que es una persona conocida, o que viene avalada por alguien en
quien se confía. Si no se está seguro de quién es esa persona que
te pide amistad, más vale rechazarla.
Evitar
fotografías que puedan ser incómodas o comprometidas:
Ya
que no son las más adecuadas para aparecer en una página que, al
fin y al cabo, puede facilitar que dicha imagen se difunda sin
control. Si nuestros hijos menores insisten en poner fotografías,
una buena opción es utilizar la página web FunPhotoBox, que
permite crear efectos muy divertidos al mismo tiempo que protege la
privacidad de nuestros hijos.
Pensar
bien lo que se va a colgar en la red social:
Qué
se va a decir o qué elemento se va a publicar: en una red social
las palabras no se las lleva el viento sino que se quedan en el
perfil del usuario y en el de todos los amigos de su lista de
contactos.
Bloquear
a las personas que puedan ser una molestia:
De
manera que no pueda ver nuestro perfil y por tanto no pueda
encontrarnos en las redes sociales ni contactar con nosotros o con
nuestros hijos.
Ciberacoso
y Ciberbullying
Hay
una consideración muy importante que hacer en referencia a la
adolescencia que tiene que ver con las relaciones sociales en
general, y que se ve reflejado en las TIC a través de las redes
sociales y los servicios de mensajería instantánea.
Como
hemos dicho, para un adolescente que está en pleno proceso de
definición y consolidación de su propia identidad la aceptación
por parte del grupo es de extrema importancia. Esta necesidad puede
llevarle a tomar decisiones o actitudes que favorecen a la
pertenencia al grupo, pero que pueden dañar enormemente su propia
autoestima e incluso a otras personas.
Hablamos
de fenómenos como el ciberacoso y el Ciberbullying. Se diferencian
en que el segundo es específico del contexto escolar, pero el
fenómeno es el mismo: cuando un menor de edad atormenta, amenaza,
hostiga, humilla o molesta a otro menor de edad a través de las TIC.
Puede estar o no acompañado de acoso en la vida analógica, y el
acosador suele realizar este tipo de conductas debido a complejos
mecanismos psicosociales disfuncionales que operan en su interior.
Los
acosadores nunca actúan solos, sino que cuentan con la colaboración
de todo el grupo social. Algunos de ellos se convierten en cómplices
silenciosos al no denunciar la situación, mientras que otros pueden
participar activamente animando, jaleando o enalteciendo la acción.
Cuando
vemos un vídeo que muestra una situación de acoso, a muchos de
nosotros nos invade un deseo de protección de la víctima y castigo
de los agresores, al tiempo que a estos últimos les adjudicamos toda
serie de calificativos despreciativos: sádicos, psicópatas,
desalmados, inhumanos… Con estas etiquetas a lo mejor acertamos en
alguno de los casos, pero nos sorprendería si conociésemos a estas
personas individualmente al descubrir que muchos no nos encajan para
nada con las escenas que hemos podido presenciar.
Es
el poder de la aceptación del grupo el que hace que los adolescentes
con una mayor difusión de su identidad adopten como propias las
directrices que el grupo marca, sin plantearse si es o no correcto y
adecuado. No se lo plantean porque no pueden, ya que nadie les ha
enseñado, y esa es una carencia cuya responsabilidad recae sobre los
padres.
Somos
nosotros los que les debemos enseñar desde muy pequeños a tener
empatía con los demás, a ser asertivos con ellos, y a tener muy
claro cuándo merece la pena unirse a un determinado grupo y cuándo
es pernicioso. Si un joven adolescente se inicia en las relaciones
grupales con una buena autoestima y un sistema de valores básico muy
claro, será mucho más difícil que se vea apoyando este tipo de
conductas.
Pero
claro, si hay algo que puede ajusticiar socialmente a un adolescente
es ser etiquetado como “chivato”, pero esto se debe a un mal uso
del término que debemos aclararles desde la infancia. Un chivato es
quien acusa al que ha cometido una infracción con la intención de
que se le castigue, independientemente de lo que haya hecho.
Sin
embargo, cuando denuncio a una persona que está causando un daño a
alguien con la intención de proteger, es una obligación cívica y
humana.
Nunca
hemos juzgado como chivatos a los testigos de un crimen que dan su
testimonio en el juicio. Hagamos lo mismo con quien solo intenta
proteger a otros de cualquier tipo de abuso.
Resumiendo,
se deben usar las redes sociales como un elemento más de la
comunicación, como diversión, para comunicarse con los amigos y
conocidos o para compartir intereses comunes. Pero solo eso, como un
elemento más del que disfrutar en su justa medida.
En
el momento en que las redes sociales o cualquier TIC se utilizan para
hacer sufrir a otra persona debe ser inmediatamente denunciado, y
somos los padres los que debemos enseñar a nuestros hijos a tener un
criterio para discriminar estas situaciones y saber qué hacer.
Consejos
para garantizar la seguridad en redes sociales
Divulgación
de información personal
La
gente tiende a inundar de información mientras completa los perfiles
en redes sociales. Hay que tener en cuenta que no estamos ante una
entrevista de trabajo o que sólo nuestros amigos lo van a leer. No
necesitamos informar de todo y a todos. Los expertos creen que
revelar
demasiada información personal
crea una grieta de seguridad. Los atacantes usan información
personal como la fecha de nacimiento, el nombre de los miembros de la
familia, los números de teléfono, la dirección física, etc.
Todo
ello para ejecutar múltiples iteraciones para descifrar las
contraseñas. Por ello, cuanta menos información pongamos, mejor.
Mantener
información privada, privada
A
menudo publicamos notas o mensajes en el muro de un amigo. Esto
también es visible
para otros
usuarios de Facebook o de la red social que sea. No existe una
fórmula para decidir qué es seguro publicar en público y qué no,
pero hay que usar el sentido común. Algunas cosas deben mantenerse
entre amigos o familiares. Publicar cierta información en muros
públicos pone en riesgo no solo a nosotros mismos sino a la
privacidad de nuestro amigo.
Las
imágenes (y sus leyendas) hablan más de mil palabras
Se
dice que una foto vale más que mil palabras. En el caso de las redes
sociales incluso más. Además si subimos imágenes con una leyenda
informativa,
nos pone aún más en riesgo. Estamos dando información sobre
nuestros hábitos, nuestros movimientos, a posibles atacantes en las
redes. Es un aspecto importante para mantener la seguridad en redes
sociales.
Privacidad
seleccionable
Hay
que asegurarse de que nuestro contenido en las redes sociales sea
visible solo para amigos y familiares. Podemos crear listas de tipos
de amigos y personalizar la visibilidad de cada publicación. No todo
debe estar visible para esa persona que trabajó con nosotros durante
unas semanas hace unos años, por poner un ejemplo. Puede que haya
cosas
que no queramos compartir con todos
los contactos.
Cuidado
con el GPS y la localización
El
GPS es una característica común en todos los teléfonos
inteligentes en la actualidad. Además de ayudarnos mientras pasamos
por una ciudad desconocida, el GPS también se utiliza para el
geoetiquetado.
Significa que podemos adjuntar información de ubicación a cualquier
contenido multimedia que enviemos o recibamos. Twitter, Facebook e
Instagram usan esta característica extensivamente para ayudar a los
usuarios a marcar la ubicación donde se hizo una foto, y ayudar a
que el perfil sea más «social».
Los
atacantes cibernéticos pueden interpretar fácilmente información
como nuestro estado económico, estilo de vida, lugares frecuentes y
la rutina diaria a través de los medios con etiquetas geográficas.
Una
clave fuerte, la primera defensa
Una
de las maneras más elementales de fortalecer nuestra cuenta de redes
sociales es crear una contraseña. Esta, como es lógico, tiene que
ser difícil
de descifrar.
Los expertos en seguridad a menudo recomiendan el uso de una
combinación de letras mayúsculas y minúsculas, números y
símbolos. Los hackers profesionales usan ‘un ataque de
diccionario’ como el primer paso para decodificar una contraseña.
Un
ataque de diccionario implica hacer coincidir la contraseña con
millones de
contraseñas
comunes
(como «123456») almacenadas en una biblioteca.
No
guardar contraseñas
Esta
es una práctica muy habitual. Reconozco que en mi teléfono tengo
algunas aplicaciones así. Simplemente la abrimos y ya está, sin
necesidad de tener que poner la clave cada vez que la usamos. Sin
embargo esto no es un buen método. Si alguien accede físicamente a
nuestro teléfono o al ordenador, podría entrar
sin problemas
a nuestras cuentas.
Pensemos
en que hemos perdido el móvil. Podemos tener alguna clave de acceso,
pero como todo puede romperse. Lo más recomendable es no guardar
contraseñas.
Cuidado
con los links
En
las redes sociales debemos de tener cuidado con los links que nos
llegan. Incluso si éstos proceden de algún amigo. Hay que fijarse
bien en el enlace. En lo que contiene. Muchas veces puede
ser una trampa,
como ya vimos del famoso
vídeo de Facebook.
Nuestro contacto lo hace de forma inconsciente, claro. Pero se trata
realmente de un malware. No debemos picar en lo que parece algo
fácil.
Sistema
de seguridad
Algo
que no puede faltar es contar con programas
y herramientas de seguridad.
Pero esto no se extiende únicamente a la seguridad en redes
sociales, sino a cualquier acción que hagamos en Internet. Siempre
tenemos que tener algún antivirus instalado. Así podremos hacer
frente a posibles amenazas que pongan en riesgo el buen
funcionamiento de nuestro equipo.
El
sentido común
Quizás
lo
más importante
de estos 10 consejos para mantener la seguridad en redes sociales. La
gran mayoría del malware necesita la interacción del usuario para
ejecutarse. Debemos estar siempre alerta y usar el sentido común.
Para más información, sugerencias, críticas, comentarios, pueden escribirme a mi siguiente email: dfortesque73@gmail.com